Busco por las calles inmensas
el rastro de una flor muerta,
el glaciar sonido de los grillos,
de los instantes que apoyo
en cada esquina.
Busco por las calles la permanencia
de un campo extinto, lúgubre
en sus formas, aunque sea,
pero que evoque la luz
de los atardeceres de mayo.
Busco y no encuentro
sino ese dolor que desprende la basura
al derramarse como una herida
que le sangra al asfalto,
como una decadente señal
de torpeza.
Solo busco tu rostro
entre prados de hormigón,
tus placeres, tus paseos
a la brisa del invierno...
Creo que llevo demasiado tiempo
perdido en el lugar equivocado.
Quizás
si volviese la vista y sin consuelo
bordease el estanque que rodea al mundo,
si me esforzase sin ambición
pero sabiendo donde acaban todas las cosas,
quizás pordria verte pequeña y a lo lejos,
o puede que quizás,
solo andes
cuando yo duermo.
4 de marzo de 2007
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